Día 1º. Orar.
¿
Qué es para ti orar? A modo de lluvia de ideas, anota en una hoja o mentalmente cinco palabras que expresen lo que es la oración. A continuación lee:
Orar
es establecer un diálogo con Alguien que sabemos que está ahí, nos escucha, nos
comprende y tiene una palabra para nosotros.
Dios
no es un hada madrina al que le pido lo que se me ocurre y quiero que atienda
mis deseos. Este Dios no tiene nada que decirme para transformar mi corazón. Es
Padre de Jesucristo. Es dios de la misericordia, el amor y el perdón, creador,
que nos ha regalado la vida. Es el Dios de la historia y de mi historia, que me
guía por el camino de la vida y dialoga con nosotros. Por tanto la oración es
donde dejamos que nos dirija su palabra.
Orar
no es repetir fórmulas sino un estar con Dios, no es mirarme, sino mirar a Cristo. Es
experiencia de diálogo que supone un abandono confiado en sus manos. En la
oración hay dos niveles: Creador y criatura. No importa tanto lo que yo tenga
que decirle, sino lo que Dios tiene que decirme. Por tanto es necesario
aprender a callar, escuchar, respetar y confiar. La oración necesita de nuestra
intimidad, de estar a solas con Él, que conoce nuestro corazón.
La
oración es íntima y personal, pero nunca aislada, sino unida a la intimidad con
la Iglesia y la humanidad. En la oración el silencio es el gran encuentro con
Dios. Dios habita en el silencio. El silencio es una actitud interior que nos
permite estar abiertos a la realidad tal como es. Gracias al silencio salimos
de nosotros mismos y esperamos que las cosas lleguen. El silencio es importante
para escucharnos a nosotros mismos, lo que ocurre alrededor, a los demás y a
Dios. Por eso no hay oración fuera del silencio. Es en el silencio donde se
hace evidente la Palabra de Dios. Para conseguirlo hemos de acallar los ruidos
que provienen del pasado (rencor, rabia ante situaciones y personas, nostalgia
y añoranza, ideas preconcebidas); los que interfieren el momento presente
(autoestima incorrecta, complejo de inferioridad, estado permanente de soberbia
y agresividad, prisas, envidia, competitividad, etc.); los que afecta al futuro
(los que me sitúan en un mundo idealizado e inalcanzable).Y para ello que
busquemos un espacio silencioso y acogedor y pidamos a Dios nos ayude a entrar
en la cueva del silencio.
¿Es
eso lo que tú pensabas que era la oración? Si lo es, piensa en las semejanzas y
diferencias entre tu concepto de oración y las definiciones del texto anterior.
Párate
un momento. Permanece en silencio. Aparta de ti los pensamientos. Escucha a tu
alrededor. Pon tu mano cerca del corazón o tus dedos en el pulso. Intenta
escuchar los latidos. Sin Dios la nada seguiría siendo nada, tu latido es fruto
de la acción de Dios que te da ser, existir, vivir.

Comentarios
Publicar un comentario