Día 15. María, Madre.

 


Busca en internet el rostro de María o el que encuentras aquí.

Míralo fijamente y desde él trata de ascender al cielo. Sígnate.

Pide a la Llena del Espíritu Santo el don del Espíritu que movió su corazón a entregarse totalmente a la voluntad del Padre.

Lee esta oración.

María, Madre de la escucha.

María, Madre del corazón lleno de Dios,

danos tu misma apertura al Padre,

para dejar que Dios entre en nuestro corazón.

Danos tu confianza para fiarnos de Dios

y dejar nuestra vida en sus manos.



María, Madre de los oídos bien abiertos,

abre los oídos de nuestro corazón

a la Palabra de Dios que nos habla

en las necesidades de los que nos rodean

y en las cualidades que Él nos ha regalado

y nos llama, como a ti, a hacer su voluntad.



María, Madre de la entrega a Dios,

enséñanos a darnos con generosidad al Señor,

que está presente en los más pequeños

a los que debemos amar con nuestra ayuda.



María, Madre del corazón siempre dispuesto,

danos tu misma disponibilidad

para ayudar desinteresadamente y con alegría

a los que necesitan nuestro apoyo

y nuestra presencia amiga.



María, Madre del camino a casa de Isabel,

danos tu misma fuerza de voluntad

para salir con prontitud al encuentro

de los que están necesitando de nosotros.



María, Madre atenta de Caná,

danos tu misma solicitud y preocupación

para estar pendientes de los que no tienen

el vino de la alegría, de la esperanza y del amor

y poder saciarles de esa felicidad

que solo da el vino bueno de tu Hijo Jesús.



María, Madre del “haced lo que Él os diga”,

ayúdanos a decir “Sí” a Dios,

un sí generoso y total como el tuyo

a la llamada que tu Hijo nos haga a cada uno de nosotros.



Vuelve a leerla pero deteniéndote en la frase que más te ayuda a orar, repítela varias veces en tu interior y háblale de aquello que necesitas contarle.

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