Día 17. En el camino.

 


Toma conciencia de la presencia de Dios.

Pide a Cristo que te conceda el Espíritu Santo para que sea tu maestro y guía en este tiempo de oración.

Recuerda el momento en que conociste a una persona especial, o la más especial de tu vida, la que hoy es tu pareja. ¿Qué te atrajo? ¿Qué sentiste? Aquel día o aquellos días en los que tu vida adquirió una nueva luz.

Ahora escucha la canción Caminante de Emaús.

https://www.youtube.com/watch?v=WwBcaSJCoCs&list=PLVGnf0XTpxTUgyXAG-guYsQvSmmEXLIoz

 

Tu llegaste a mí, ofreciéndome calor,

y te respondí, solo soy un pecador,

más no te importó, me dijiste ven a mí,

yo te enseñare, el camino del amor.

Me miraste, y no sé que sentí,

me llamaste, y tus pasos seguí

peregrino di, de dónde vienes y adónde vas

sonreíste y comprendí.

Ahora sé muy bien, porque dices que eres luz,

También comprendí, que el camino lo eres tú,

desde que tú estás, solo hay felicidad,

oh! señor Jesús! de tu fuente me darás.

En tus huellas, yo mis pasos pondré,

con tus ojos, nunca a ciegas iré,

y te alabaré, mi señor Jesús! mi Salvador!

pues contigo llegó mi luz.

 

Con la Historia de la Salvación Dios y la mujer y el hombre inician una relación de libertad mutua. En el Antiguo Testamento Dios es el que llama, en el Nuevo Testamento es Jesús y actualmente llama la Iglesia a través de sus responsables en nombre de Dios.

Pregúntale a Jesús: ¿me llamas? ¿Qué quieres de mí?

Él quiere entrar en tu vida más de lo que está ahora, ayudarte a vivir tu vocación de cristiana o cristiano. A tener más momentos intensos contigo, iluminando tus relaciones afectivas con la luz del Amor. Permanece en silencio.

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