Día 10º. No temas.
Lee el relato de la Anunciación.
En el mes sexto, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Ella se turbó grandemente ante estas palabras y se preguntaba que saludo era aquel. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin”. Y María dijo al ángel: “¿Cómo será eso, pues no conozco varón?”. El ángel le contestó: “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer será llamado Hijo de Dios. También tu pariente Isabel ha concebido un hijo en su vejez, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible”. María contestó: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Y el ángel se retiró.
Lucas 1, 26-38.
San Ignacio de Loyola en los Ejercicios Espirituales, números 101-109 nos ofrece una guía para rezar con este texto bíblico. He aquí un resumen:
1º: “Traer la historia de la cosa que tengo que contemplar”: las tres personas divinas deciden enviar al ángel Gabriel a María.
2º: Ver el planeta tierra y sus gentes; la casa y la habitación de la Virgen.
3º: Pedir “conocimiento interno del Señor” que por mí se ha hecho hombre, para que le ame y siga más.
A continuación vuelve a leer el texto y pregúntate:
¿Cómo reacciona María a lo que le dice el ángel? ¿Hasta que punto sería esta experiencia fuerte para María, que la acepta pese a saber que no vendrían buenos momentos? ¿Qué motivos podría haber tenido para decir que no? ¿Por qué acepta? ¿Cómo ilumina esto nuestra vida? ¿O no tiene nada que ver con nosotros? ¿Qué tiene de actual esta historia? ¿Qué diría José? Y ahora, nosotros, ¿qué decimos?
Finalmente inicia un “coloquio” pensando lo que debes hablar con las tres Personas Divinas, el Hijo hecho carne o la Madre, pidiendo según lo que sientes, con el fin de seguir e imitar a Jesús.
Concluye con la oración del Padrenuestro.

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