Día 24. Zaqueo: Me quedo en tu casa.
Comienza con la señal de la cruz.
Dentro de unos instantes el Maestro va a pasar por delante de tu corazón. Por tanto prepárate subiendo al árbol de la oración. Para ello relájate y repite en tu interior la palabra “paz” en voz suave, mientras expulsas el aire de tus pulmones, inspirando mientras sigues el recorrido de las moléculas de oxígeno por tus pulmones, corazón, manos, pies, cerebro.
Invoca la asistencia del Espíritu Santo, el soplo de Dios, la “ruah” bíblica que invade toda la persona, cuerpo y alma.
Toma tu Biblia y busca el pasaje del encuentro de Jesús con Zaqueo (Lucas 19, 1-10), antes de leerlo con el pulgar traza una cruz en el texto y sígnate en la frente, la boca y el corazón.
Aquí te ofrezco un extracto, si no tienes cerca una Biblia, lee estas líneas: “Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y le dijo: “Zaqueo, date prisa y baja, porque es necesario que hoy me quede en tu casa”. Él se dio prisa en bajar y lo recibió muy contento”. Lc 19, 5-6.
Pídele a Cristo la gracia de encontrarte con Él en este tiempo indeterminado de oración, porque los encuentros con las personas amadas nunca van delimitados por las manillas del reloj.
“Por primera vez, en su vida había encontrado a alguien que, ante su pecado, no experimentaba horror ni desprecio, sino una infinita ternura y un deseo enorme de sanar sus heridas internas, en lugar de condenarlas” (Juniors, m.d. Cridat).
Mira la ilustración de este día y recrea los diálogos.
¿Cómo vivía Zaqueo? ¿Era una persona feliz? Jericó representa lo contrario a Dios, la sociedad de consumo. Zaqueo y sus compañeros publicanos viven esclavos de éste. ¿Quién le libera? ¿Un principio moral o mandamiento de la Ley o el encuentro con la persona de Cristo?
¿Y a ti quién puede liberarte del deseo de tener más allá de lo que realmente necesitas? Piénsalo y mantén un diálogo con Jesús sobre este tema.
Escucha la canción Zaqueo de Jimena Muñoz:
https://www.youtube.com/watch?v=3_Siga3caNw

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